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Legitimidad de los Partidos Políticos

Legitimidad de los Partidos Políticos

Legitimidad de los Partidos Políticos
Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Cada maniobra y cada arbitrariedad del régimen despótico deben ser rechazadas, por ello nos enfrentamos enérgicamente a la nueva estocada fraudulenta orquestada a través del CNE dirigida a proscribir a los partidos políticos. Ocasión que nos permitirá, además, colocar ante la opinión pública un debate sobre cuál es el rol de los partidos políticos en una sociedad y sobre todo en tiempos de catástrofe. 
La legitimidad o no de un partido político no depende de la calificación que realice un régimen, menos cuando éste es ilegítimo y actúa al margen de la Constitución y las leyes. Una organización es legítima desde el momento en que un grupo de hombres y mujeres deciden crearla. Un partido es una agrupación consciente y voluntaria de individuos que son, en sí mismos, seres sociales; esto es, que conviven dentro de una sociedad en un estadio dado de su evolución y desarrollo, dentro de unas circunstancias históricas y políticas determinadas nacional e internacionalmente, frente a las cuales se organiza para impulsar las transformaciones que como voluntad colectiva considera necesarias.
Un partido político no es entonces una tarjeta electoral, el que algunos se hayan encargado de desvirtuar su papel y se hayan convertido en mercaderes de la política, creando franquicias electorales que se venden al mejor postor, no desdice de los propósitos de un verdadero partido, cuyos militantes asumen la política como un apostolado de servicio a la gente y sintetizan el sentir de diversos sectores de la sociedad en función del país que anhelan construir, de tal forma que la participación electoral es sólo un componente de la lucha que un partido enarbola. 
En el caso de Vanguardia Popular, por ejemplo, nos une un programa dirigido a garantizar condiciones de existencia dignas para todos: de igualdad social, libertad y justicia, de progreso y bienestar, de soberanía y democracia. Somos un medio y somos una forma de lucha que expresa los intereses de la sociedad, convencidos que es sólo con la participación de todos, que se puede lograr la satisfacción de todas las necesidades materiales y espirituales del pueblo, su realización plena como ciudadanos y seres libres de toda forma de opresión, explotación, dependencia, alienación, iniquidades e injusticias.
La legitimidad la otorga el soberano, quien reconoce o no al partido político, bien sea por permitir su acompañamiento en sus reclamos, o cuando decide respaldarlo en sus acciones; allí se demuestra si tiene o no liderazgo, prestigio o algún nivel de influencia. Además, el Art. 67 de la Constitución nacional faculta a todos a asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección, garantía que no puede estar sujeta a las triquiñuelas de burócratas. El partido debe tener la capacidad de adecuarse a las diversas circunstancias. Hoy cuando su plan es no tener competencia electoral, debemos levantar nuestras banderas, colocarnos con más fuerza a la vanguardia de los procesos de lucha de nuestra gente y asumir un mayor compromiso por el cambio. 
Nos podrán quitar el derecho a estar en un tarjetón electoral, pero no el derecho a existir, a tener sueños, a actuar con forme lo demanda el País y su gente. La única forma de lucha democrática no es la electoral, hay infinidad de formas de lucha y organización que han de ponerse en práctica en estos tiempos aciagos para las mayorías nacionales, que sufren a diario de la pobreza, el hambre, el desprecio, el irrespeto y la burla de una cúpula corrompida y mafiosa.  
Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Robin Rodriguez: Evitemos un desenlace violento a la crisis venezolana

Robin Rodriguez: Evitemos un desenlace violento a la crisis venezolana

Robin Rodriguez: Evitemos un desenlace violento a la crisis venezolana
Robin Rodriguez
EVITEMOS UN DESENLACE VIOLENTO A LA CRISIS VENEZOLANA: Al analizar la experiencia internacional sobre el tratamiento de la amenaza de guerra entre los habitantes de un mismo país, podemos citar cómo Nelson Mandela y sus colaboradores, pese de ganar la presidencia con un 63% invitó a sus contendores políticos a unirse a su gabinete; desarrollando un Gobierno de Unidad Nacional, dónde fue nombrando como vicepresidente al que había obtenido 20% de los votos y como segundo vicepresidente al que logró el 10%; como parte de uno de los acuerdos planteados por el propio Mandela en la mesa de negociación por la paz y la reconciliación nacional. El primer vicepresidente venía de ser el presidente que antecedió a Mandela y con el cual había tenido duros enfrentamientos, al punto de acusarlo de asesino y de estar detrás de la feroz violencia desatada para evitar el desarrollo del proceso electoral donde era evidente el triunfo de Mandela y el desplazamiento del poder de un régimen represivo que negaba los derechos a la mayoría de los habitantes de ése país, por su condición de ser de raza negra.

También podemos citar la experiencia chilena; cuando en el plebiscito que se realizó el 5 de octubre de 1988, oportunidad en que la oposición le ganó al dictador Pinochet con un 54,7 % de los votos, contra un 43,01 % para la opción que respaldaba la junta militar. Motivando que en 1990 Pinochet cedió la presidencia. No obstante, conservó la jefatura de las Fuerzas Armadas hasta marzo de 1998, como parte de una salida negociada.

Son muchas las experiencias de otros países que podemos citar, donde también hubo torturas, asesinatos, presos políticos, exilio, corrupción... Pero como lo dicen los consultores políticos, JJ Rendón y el director de DATANÁLISIS Luis Vicente López; es de tonto pensar que un gobierno con tantas irregularidades como el nuestro van a dejar el poder para ser encarcelados o exterminados como suelen escribir algunos en las redes sociales. Sobre todo, cuando estamos ante un régimen con una presencia mayoritaria en los espacios de poder político y económico de militares activos y retirados, donde el PSUV es una maquinaria electoral y las bases chavistas son simples espectadores y víctimas como el resto de los venezolanos, del saqueo de las riquezas del país por parte de la cúpula CÍVICO-MILITAR que sustenta el poder.

Antes una situación tan compleja, delicada y peligrosa. La negociación política debe entrar en juego. Lamentablemente la falta de coraje político para convocar a la escogencia del que se medirá por parte de la unidad, en una elección para sustituir a Maduro, hace que en la oposición existan muchas agendas ocultas y una disputa por la postulación presidencial, que imposibilita una mayor cohesión política. Por otro lado, posiciones "radicales" que encubren la disputa antes mencionada, imposibilita una negociación con sectores de ésa CÚPULA CÍVICO-MILITAR en aras de garantizar una salida pacífica, constitucional y electoral a la grave crisis que sacude nuestra nación. Esto entre otras deficiencias que requiere de un debate sincero y sin complejos. PERO LAMENTABLEMENTE MUCHOS DIRIGENTES PREFIEREN DESCARGAR LAS CULPAS EN NUESTRO PUEBLO QUE NO SALÉ A DERROCAR EL TIRANO, CUANDO EN VERDAD ES LA FALTA DE CONEXIÓN CON LOS INTERESES  DE ÉSA POBLACIÓN LA CAUSA PARA QUE SIGA SIENDO UN  ESPECTADOR.

ROBIN RODRÍGUEZ Cel. 04148292493 @robinrodrguez
Golfredo Dávila: 17 años de derrotas

Golfredo Dávila: 17 años de derrotas

Golfredo Dávila: 17 años de derrotas
17 años llevando una cruz a cuestas no es cualquier cosa. Sin embargo los venezolanos no se doblegan, ni abandonan la pelea. Perseverar a pesar de todas las derrotas que le ha propinado el régimen, es garantía de victoria. Sin embargo no basta con ello, en esta lucha tan desigual, en la que al frente tenemos a tramposos y estrategas militares, pues hace falta mucha sagacidad, unidad de verdad, una estrategia consensuada y un programa común de convivencia.  
Las águilas tenían 17 años sin ganar el campeonato, es que cuando se tiene un buen equipo y sobre todo una buena estrategia, los resultados son positivos. Pero en nuestro caso, aparte de dejar flancos al descubierto, no coincidimos en la caracterización del régimen y no identificamos claramente sus estrategias. Sabemos que cuentan con el imperio de la violencia y las armas, que tienen al árbitro como uno de sus mejores jugadores, que estamos ante la competencia más desleal de las conocidas, aun así no logramos unirnos y se la colocamos de bombita cuando gastamos energías y tiempo peleando entre nosotros. 
En esta dura batalla entre David (el soberano) y Goliat (el régimen), la injusticia se ha impuesto y el “árbitro” le cierra los caminos al pueblo; no sólo han sido derrotas electorales, ellos ganan huyendo de las elecciones, para colmo, cuando el régimen languidece, uno de nuestros jugadores mete un autogol, bien sea por falta de pericia, por mala intención, o porque coloca el interés personal o grupal por encima del interés nacional, creando un efecto devastador. 
Además, el pueblo tal cual harakiri político, le confirió por mucho tiempo un poder supremo al caudillo, que contó con dinero a granel para hacer lo que quiso, para malgastar y regalar a otros países, sin medir consecuencias; se configuró un Estado cleptocrático, con buena parte de la riqueza se destruyó nuestra economía y nos llevó a un sistema catastrófico de vida. Más allá de eso, nos colocaron un muro, quizás peor que el visionado por Donald Trump. Es una especie de prisión, o algo similar a lo que fueron los ghettos en la Alemania Nazi, donde forzaban a la población judía a vivir en condiciones miserables.
Este régimen de igual manera, nos hace la guerra, nos agrede física y moralmente, busca bajar la autoestima de los venezolanos, de hecho ya son 3 millones de jóvenes los que han emigrado. Estamos encerrados en nuestra prisión, no porque existan barrotes, ni por el acostumbrado enfoque cuartelario de estos truhanes, sino porque se ha castrado la iniciativa ciudadana, su creatividad y capacidad para innovar. 

La guerra hiere a todos, a opositores, a los que se visten de rojo para lograr un derecho, o los que simulan cierta “irreverencia” al congraciarse con sus amos, gritan, insultan y agreden al disidente. Es la prisión de la verdad, mientras la mentira anda suelta; la supervivencia hace que cobren vida la manipulación y el chantaje. Pero haberle quitado el derecho a la alimentación y a la salud al pueblo ha sido un boomerang para el régimen, por ello inventaron el denigrante carnet de la “patria”. Acostumbrada manera tramposa y sucia de hacer campaña electoral, es algo peor que la discriminación, con ese carnet crean dos tipos de ghettos, los que tienen hambre y les siguen la corriente y los que tienen hambre y no le hacen el juego.
No podemos conformarnos con tumbar el gobierno por las redes sociales, ni confiar en aquel dicho popular “a cada cochino le llega su sábado”. Nos hace falta mayor conexión con el pueblo, hay mucho descontento pero atomizado, sin organizarse, esa debilidad se subsana promoviendo un poderoso movimiento social y político que surja desde las bases, ello implica mayores esfuerzos, habilidad política y autocrítica, para corregir y marcar el rumbo. Así se puede triunfar y demoler la cultura atrasada del populismo aberrante.
Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Ángel Oropeza: Estamos en 2003, otra vez

Ángel Oropeza: Estamos en 2003, otra vez

Ángel Oropeza: Estamos en 2003, otra vez
Angel Oropeza Z - @AngelOropeza182
No sé si es verdad aquello de que los venezolanos somos un pueblo de corta memoria, pero hay algunos hechos que parecieran confirmarlo.
Corría el año 2003. El gobierno se encontraba en su punto más bajo de acompañamiento popular. Se afirmaba que en ese momento el oficialismo era incapaz de ganar cualquier elección.
Los dirigentes de la oposición de esa época estaban convencidos de que ya el trabajo estaba hecho, y que el gobierno se hallaba casi de salida. Por lo tanto, el esfuerzo de algunos no fue tanto procurar que ello realmente se materializara, porque al fin y al cabo ya estaba caído, sino que cayera en su patio particular, y no en el de cualquier otro “hermano” de la entonces unidad opositora.
Por tanto, se descuidó el trabajo político aguas abajo, y la necesaria micropolítica, esa que se adentra puerta por puerta en las entrañas del país de verdad, dio paso a la “política” burocrática desde Caracas. La agenda social fue desplazada por la agenda de la polarización, sin reparar que se estaba cayendo justamente en el juego que al oficialismo le interesaba.
Mientras tanto, el gobierno, sabiendo de su precariedad electoral, se refugió en sus fortalezas institucionales, como el control sobre el CNE, para postergar la elección a la que se tenía que someter. Necesitaba tiempo para hacer algo. Y se diseñó entonces un excelente mecanismo de control social llamado “Misión Identidad”, se inventó un programa de asistencia llamado “Barrio Adentro”, y se aprovechó el aumento de los precios del petróleo en 2004, año en el cual finalmente aceptaron ir a elecciones, y las ganaron.
¿Qué de distinto está haciendo esa misma clase política, pero en 2017? Pues, no mucho. Hoy se refugian ya no sólo en su CNE, sino además en esa cosa disfrazada de institución llamada TSJ para postergar cualquier elección, ante la convicción de perderla de manera abrumadora. Hoy el mecanismo de control social no se llama Misión Identidad, sino “carnet de la patria”, y el programa de asistencia no es Barrio Adentro sino los “Clap”. El precio del crudo tiende a subir, con un calculado promedio anual de 50 dólares frente a 35 dólares del año pasado, lo que por supuesto no va a mejorar la economía del país, pero sí le dará mayor caja al gobierno.
¿Hay diferencias? Claro. Para empezar, Maduro no tiene el carisma que tenía el presidente de entonces. La economía marcha hoy mucho peor, y las demandas de cambio son mayores y mucho más generalizadas. Pero la estrategia que una vez les resultó es la que se está intentando aplicar, ahora frente a una eventual elección de gobernadores.

Las encuestas muestran que si tales elecciones se dieran hoy, y la oposición acude unida, pudiera hacerse hasta de 20 gobernaciones. Pero divididos, eso puede reducirse apenas a 8 o 10 estados. Además, recordemos que la mitad de la población venezolana habita en localidades con menos de 150.000 habitantes. Y allí el control político y de coacción sobre la ciudadanía para obligarla a votar a favor del gobierno es mucho mayor. Esto para quienes se burlan o todavía preguntan para qué es el carnet de la patria.
2017 se parece mucho a un remake de 2003. ¿Alguien puede garantizar que no les resultará? Ojalá, pero lo que está en juego es tan grave que no puede depender de apuestas o simples deseos. Lo cierto es que no es descartable que aquello del oficialismo caído e imposibilitado de ganar ninguna elección nos aleje de la estrategia que combina organización y direccionalidad política de la protesta popular y sectorial, debilitamiento sistemático del gobierno, y socavamiento de sus bases institucionales de apoyo, y que por errores y omisiones propias, nos estemos quejando mañana –como el viejo bolero mexicano– de lo que pudo haber sido y no fue.
Decía Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. En nuestro caso, el peligro es que la tragedia se repita igual dos veces. Todavía estamos a tiempo de evitar ese desastre. Pero para ello, la unidad es indispensable. Y quizás nunca tanto como ahora

Golfredo Dávila: El Arte de la Guerra vs. El Arte de la Democracia

Golfredo Dávila: El Arte de la Guerra vs. El Arte de la Democracia

Golfredo Dávila: El Arte de la Guerra vs. El Arte de la Democracia

Hay dos visiones confrontadas, una muy cohesionada alrededor de la violencia y según algunos autores, aderezada con los postulados de Sun Tsu expuestos en el libro “El Arte de la Guerra”, del otro lado está la mayoría que anhela el cambio y la construcción de la democracia como forma de dirimir los asuntos públicos en una sociedad, lamentablemente atomizada.

La realidad que sufrimos tiene tantos diagnósticos como formas de pensar, coincidimos en que el modus vivendi del statu quo autoritario es catástrofe económica, caos social, anarquía institucional, ineptitud y latrocinio, combinado con las perversidades del despotismo, el abuso de poder, la discriminación, la exclusión, la mentira y el irrespeto hacia los ciudadanos. También coincidimos en la necesidad de salir del régimen para cambiar el rumbo del país, el problema está en el cómo o en la táctica, allí hay un archipiélago de diferencias.

El hecho de que las redes sociales estén inundadas de todo tipo de mensajes, demuestra la avidez de participación y el descontento. Pero se cometen errores que propician el desencuentro, y es que cada quien se asume poseedor de la verdad absoluta, están los que por su candidez, difunden como ciertos los rumores disparados por el G2 cubano; los que se acoplan a las directrices de los twitteros de Miami; y los que sin querer le hacen el juego al régimen, usando el insulto y la descalificación para “aplacar” al otro.

Muchas veces es la realidad la que impone los acuerdos, ejemplo, hay consenso en la presión de calle como vía para desoxigenar la moribunda tiranía, en ello coinciden los que plantean que estas mafias no salen del poder por la vía electoral, o que no se puede seguir confrontando a los violentos con tácticas democráticas; los que proponen la no violencia activa en la calle, sistemática y creciente, hasta llegar al momento del no retorno; y quienes asumen la salida constitucional, democrática, pacífica y electoral, por ser la menos traumática.

Lo cierto es que, por los errores en la conducción y la falta de resultados positivos de esta última opción, ha crecido la frustración, la incredulidad y la incertidumbre. Pero ¡ojo! Estas fallas no pueden empujarnos a caer en el terreno en el que ellos son duchos, es decir en el militar, en el arte del engaño, el ordeno y mando y la obediencia. Por el contrario, nuestra debilidad radica en que no hemos sido eficientes en el arte de la democracia.

Ejemplo, nos ufanamos de demócratas, pero queremos imponerle a los demás la vía que según nuestro parecer es la correcta; no se trata de reivindicar el ultrademocratismo, ni mucho menos aquella falsa premisa de que los pueblos nunca se equivocan, la idea es promover mayores espacios conversacionales, para opacar el modo dictatorial, expresado en el querer que todos hagan y digan lo que uno quiere. Es preferible que entre todos tomemos una decisión así sea equivocada, a que una persona o grupo imponga a las mayorías una decisión por muy acertada que ésta sea. 

Allí está el contraste radical entre el arte de la guerra, de un régimen perverso, con lo plasmado por Humberto Maturana en su libro “La Democracia es una Obra de Arte”. No se trata de loas a los comeflores ni al pacifismo, es un llamado a democratizar la toma de decisiones, sobre todo aquellas que nos involucran a todos; así como a consensuar un proyecto común de convivencia, que suprima el modo arcaico de las relaciones del Estado y la sociedad, desterrando la vieja política, la de aquellos que al llegar a un cargo público se creen monarcas, dueños de todo y consideran al pueblo como su súbdito.

Todo proceso de ascenso de la sociedad es gradual y evolutivo; es armónico, aunque no niega el conflicto ni la diferencia; propicia el conversar para acordar y coordinar acciones; promueve la expansión de ciudadanía, el respeto y el reconocimiento del otro; co-inspira el tratarnos como iguales, sin dominios de unos sobre otros. Eso es el vivir democrático en el bien-estar.

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Vanguardia Popular: Con motivo del aniversario del 23 de enero de 1958

Vanguardia Popular: Con motivo del aniversario del 23 de enero de 1958

Vanguardia Popular: Con motivo del aniversario del 23 de enero de 1958
VENEZUELA RECLAMA CON URGENCIA UN CAMBIO DE RUMBO
El arribo al 59 aniversario del 23 de enero del 58 es ocasión propicia para el establecimiento de inevitables paralelismos históricos: si en aquella ocasión una amplia unidad de fuerzas sociales y políticas, de carácter popular y cívico-militar, concretada en la Junta Patriótica, dio al traste con una oprobiosa dictadura militar negadora de los derechos y libertades democráticos, profundamente corrupta y entreguista de la soberanía y las riquezas nacionales a intereses foráneos; hoy se ha instaurado un régimen igualmente oprobioso, antinacional, antipopular y antidemocrático que empobrece aceleradamente a la inmensa mayoría de nuestros compatriotas, que siembra el país de miedo e inseguridad mientras una pequeña cúpula se enriquece a costa del hambre y la miseria del pueblo y entrega a precios de gallina flaca nuestra soberanía nacional y nuestras riquezas naturales. Y que, al igual que ayer, demanda una gran Unidad Nacional para hacer posible su sustitución por un nuevo gobierno constitucional y democrático, que se convierta definitivamente en la encarnación fiel de los mejores intereses nacionales y populares.

El año 2016 cerró con una inflación cercana al 900%, una caída del Producto Interno Bruto de 23%, con la más grave escasez de productos de primera necesidad de los últimos años, con una caída en picada de nuestras reservas internacionales en medio de un déficit fiscal de alrededor de 20 puntos del PIB y una sequía de divisas que, de conjunto, han arruinado la economía nacional, han pulverizado el valor de nuestra moneda y demolido el poder adquisitivo de los sueldos y salarios. La ruina del aparato productivo nacional es el resultado directo de una política económica que ha traído carestía, especulación y escasez; desempleo y empleo precario; endeudamiento público e hipoteca de nuestras riquezas naturales y de nuestros activos en el exterior. Vivimos una fuerte contracción de la demanda social que se traduce en una grave caída del consumo, con repercusiones profundas sobre las condiciones de vida y trabajo de nuestro pueblo, sobre la situación nutricional de las nuevas generaciones y las expectativas de vida de la población en su conjunto.
Frente a esta situación el gobierno de Maduro propone la misma receta que ha engendrado la crisis: recicla el mismo equipo para conformar un gabinete de gobierno más mediocre que el anterior, continúa emitiendo dinero inorgánico y pulverizando el valor de la moneda y del salario, incrementa la presión fiscal y tributaria sobre productores y consumidores, aumenta los precios de todos los bienes y servicios, profundiza el endeudamiento público y la hipoteca de la nación y descarga el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo. Vanguardia Popular, una vez más, exige la renuncia del Presidente Maduro, la constitución de un Gobierno de Unidad Nacional y el desarrollo de un Programa de Cambio de Rumbo a fin de superar la grave crisis actual sin sacrificar al pueblo ni entregar la soberanía nacional. Entre otras medidas urgentes, proponemos:

1) Reducción drástica del gasto militar y la compra de armas
2) Renegociación de la deuda externa en función de diferir pagos y reducir su costo
3) Repatriación de los capitales fugados como producto de la corrupción.
4) Una nueva política económica orientada a reactivar el aparato productivo nacional, a satisfacer la demanda interna de bienes y servicios y a generar empleo de calidad, bien remunerado y protegido socialmente.
5) Intervención de las empresas de la CVG a fin de sanearlas administrativamente y relanzarlas productivamente
6) Reformulación integral de la política petrolera nacional, auditarla y asegurar su viabilidad productiva y financiera, sin desmedro de la nacionalización y en resguardo de la propiedad del Estado sobre PDVSA y sus filiales
7) Declarar la Emergencia Nacional en materia de salud pública, así como en el sector agroalimentario, a fin de atender la crisis humanitaria en ambos sectores y atacar de forma integral la compleja problemática que los afecta.
8) Un gran acuerdo nacional por la vida, por la paz y la convivencia social, orientado a sembrar nuevos valores asociados a la honradez, la solidaridad, el trabajo y el estudio; a combatir la impunidad y el crimen organizado; a reestructurar los cuerpos policiales y el Poder Judicial; a desarmar a la población civil y a reestructurar y humanizar el sistema carcelario nacional.
9) Libertad para todos los presos políticos y retorno de los exiliados
¡VENEZUELA RECLAMA CAMBIO DE RUMBO!¡POR UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL PARA LA DEMOCRACIA, EL PROGRESO, LA SOBERANÍA Y LA JUSTICIA SOCIAL!
Caracas, 23 de enero de 2017               
Comité Político Nacional de Vanguardia Popular
Golfredo Dávila: Nuestro valor agregado

Golfredo Dávila: Nuestro valor agregado

Golfredo Dávila: Nuestro valor agregado
Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Cada ser humano agrega un valor a su vida cuando se organiza y lucha por el bienestar colectivo. Pero en esta Venezuela agobiada por la tragedia que significa este modelo anquilosado y retrógrado, causante del largo periodo de sacrificios y penurias a la población, nuestro principal valor agregado es la voluntad de cambio de las grandes mayorías nacionales.

Ese norte se concreta en un proyecto País consensuado, centrado en el ser humano y opuesto radicalmente al actual modelo. No es entonces, un “quítate tú pa ponerme yo” debe ser un proyecto transformador dirigido al desarrollo del País, afincado en la producción nacional y la defensa del presupuesto familiar; un nuevo modelo inclusivo, democratizador del Estado y la sociedad, que rescate el hilo constitucional y los derechos sociales, políticos y económicos; que vigorice la descentralización y desconcentración de los poderes; que garantice la autonomía de las organizaciones sociales y que promueva la participación de los ciudadanos en el ejercicio y control de la cosa pública. 

Otro invaluable valor es por supuesto la unidad. La sociedad cuenta con instrumentos para el control del Estado, pero estos, aparte de haber sido defenestrados por el actual régimen oprobioso, están atomizados. Pero su dispersión ha encontrado un antídoto y es que la ciudadanía está decidida a unirse para superar la crisis, la unidad es hoy la niña de sus ojos. 

Ahora bien, querámoslo o no, en los últimos años ha sido la MUD, con sus virtudes y defectos, la instancia unitaria que ha capitalizado esta aspiración de la sociedad, y ha alcanzado una dimensión mucho mayor que la suma de sus partes. Pero los partidos políticos se apropiaron de ella, es hora que la sociedad en pleno la haga suya y le agreguen valor. A ella deben sumarse los trabajadores, el movimiento estudiantil, las academias, las universidades, las organizaciones comunitarias y de la sociedad civil, los empresarios, las iglesias, entre otros. Así se construirá, de verdad, la unidad superior, muy necesaria para unir al País y construir el cambio.

Este valor se verá reforzado si se democratiza, para lo cual hay que aislar los ruidos que hacen esfumar sus objetivos. Debe dejar de ser sólo una alianza electoral, muchas de las veces usada para satisfacer las ambiciones de algunos; tiene que convertirse en el eje que articule el conflicto social y político; debe ampliarse y romper con las pugnas intergrupales por el control; priorizar sin desdén las elecciones primarias para la escogencia de los candidatos a todos los cargos, los “consensos” son mecanismos que usan las hegemonías para imponerle su voluntad al resto; alimentar la crítica reflexiva y constructiva y execrar las prácticas sectarias y excluyentes, el uso del insulto, los dimes y diretes y la descalificación; internalizar en forma sincera un modo de vivir en el respeto entre todos sus componentes.

El 2017 será un año muy duro y conflictivo, pero lo convertiremos en una oportunidad para mejorar la organización social y política, reforzar la ya inquebrantable voluntad de cambio de la gente, para colocar en la calle el proyecto país y construir la unidad superior. Los primeros indicios serían que la MUD reconozca en forma autocrítica sus fallas, que se coloque al frente del conflicto social y convoque a las elecciones primarias. 

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Golfredo Dávila: El conflicto social y la convivencia democrática

Golfredo Dávila: El conflicto social y la convivencia democrática

El conflicto social y la convivencia democrática

En las cercanías de la Navidad, la conducta irresponsable y a la vez perversa del régimen, colmó la paciencia de la gente, después de haber secuestrado la Constitución, secuestró el dinero de la población, propiciando un estado de ira colectiva y un desastre de proporciones mayores. Mientras tanto, los medios silenciados, dando pie a la proliferación de rumores y comentarios en las redes sociales, llenos de angustia, incredulidad, indignación y desesperación. 
El desconcierto y la impaciencia, hacen que la furia acumulada se descargue contra quienes están en la misma trinchera de lucha. Se abusa del insulto, la descalificación y el irrespeto; se  prejuzga y se señala al liderazgo opositor como culpable de lo que ocurre, por no haber logrado el cambio político. Cosa  que lejos de ayudar, genera mayor incertidumbre.
Es cierto que la dirigencia opositora no ha atinado en una estrategia consensuada y clara en los últimos tiempos, ha sido muy buena como alianza electoral, pero muy errática a la hora de articular y dirigir el conflicto social; la pugna por el liderazgo y la hegemonía en la MUD, es en sí misma otro ruido que genera fricciones internas y rechazo, además, impide tomar decisiones a la velocidad en que marchan los acontecimientos; pero los ataques de la que ha sido objeto, son desproporcionados, recordemos que el único culpable de esta catástrofe es el régimen. 
La crítica es necesaria, ella debe servir para que la MUD rectifique y mejore, ahorita se requiere mucha amplitud y la participación de todos los actores políticos y sociales que se oponen a la barbarie, la descalificación destruye y termina favoreciendo al régimen. Por ello, en pleno conflicto hay que actuar con mucha sensatez, los sucesos ocurren a una velocidad impresionante, pero hay que sacar tiempo para la conversación y la convivencia democrática, impedir que se desaten los demonios, lo cual debilita y favorece al régimen. 
En medio de la actual volatilidad, hay que echar el insulto y el irrespeto a un lado, eso que siga siendo propiedad del régimen, pues no reconocer al otro como legítimo otro en su dignidad, es una enfermedad y un vicio de la antipolítica, que denota incultura e irracionalidad. El biólogo chileno Humberto Maturana, en su libro “La democracia es una obra de arte” brinda un rico aporte para mejorar la convivencia humana; dice que la democracia es un proyecto de convivencia que se configura momento a momento, que emana emoción y surge del conversar, del equivocarse y del ser capaz de reflexionar sobre lo que se ha hecho y de corregir; es un espacio de coordinación de conversaciones, decisiones y acciones consensuadas sobre los intereses comunes de todos los ciudadanos.
El vivir democrático, es el respeto por el otro, por la diferencia y la diversidad, no es un tema del poder, o de elecciones, o de alguna circunstancia, es algo del día a día. Muchos llegan a los cargos ofreciendo acabar con el abuso y la discriminación, pero al llegar allí y creerse dueños de la verdad, niegan al otro y someten a la población. “El poder surge en la obediencia del otro. Si yo digo algo y ustedes hacen lo que digo me conceden poder.”...“La obediencia implica siempre la autonegación; la autonegación del que obedece, la negación del que ordena.” Hay una parte de nuestra biología cultural que se orienta al vivir en el mutuo respeto, en la cooperación y la colaboración, que solo son posibles entre iguales. 
Si nos centramos en consensuar decisiones, entonces es contra natura pedir a otros que hagan las cosas por mí; si critico algo, debo actuar en correspondencia, es decir hacerlo mejor; si no soy capaz de hacer algo, ¿por qué exigirle a otro que lo haga? si uno quiere que todos hagan y digan lo que uno quiere, eso es dictadura.  La decisión de hacer las cosas debe surgir de la conversación, no de la negación del otro o de la imposición o la obediencia, ni dar por sentado que el otro está de acuerdo con una decisión, si antes no ha sido consensuada en la conversación.

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia 
El gobierno agrava el caos económico-social e incrementa la incertidumbre en el país

El gobierno agrava el caos económico-social e incrementa la incertidumbre en el país

El gobierno agrava el caos económico-social e incrementa la incertidumbre en el país
Prof. Rafael Venegas Sec. General Vanguardia Popular
La medida anunciada por el gobierno nacional, que impone sacar de circulación el billete de Bs 100 en las próximas 72 horas, solo ha traído más incertidumbre, confusión y nerviosismo en una población venezolana ya bastante golpeada por los rigores de una profunda crisis económica que ha implantado la escasez, la carestía y la especulación como condición permanente de nuestra economía, al mismo tiempo que pulverizado el valor de nuestra moneda y el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores del país.
Dicha medida se toma un contexto signado por una inflación anual que desborda la barrera de 700% y una contracción económica que agrava aún más las escasez y encarecimiento de los productos de la dieta básica; cuando se dispara el precio del dólar en el mercado paralelo, se deteriora la calidad de los servicios bancarios y entramos en la temporada navideña que, como sabemos, es la época del año de mayor actividad comercial y de circulación de dinero.
Las primeras consecuencias de esta medida, tomada intempestivamente y a escasos días de entrar en circulación un nuevo cono monetario, que supone la sustitución progresiva de las viejas monedas y billetes de curso legal, es una parálisis parcial de la actividad comercial, ante la comprensible negativa de los comerciantes a aceptar pagos con un billete que dentro de pocas horas dejará de ser legal. Los pagos en efectivo lucen difíciles de sustituir plenamente por pagos con tarjetas de débito o crédito, dados los problemas que han venido afectando la actividad de la banca electrónica. Es absolutamente previsible que para el día de mañana, cuando se reanude la actividad bancaria, interrumpida hoy por un asueto, se produzca un colapso de la banca pública, desbordada por la afluencia masiva de cientos de miles de compatriotas que acudirán a canjear sus billetes por otros de curso legal.
Vanguardia Popular responsabiliza de este caos al gobierno de Nicolás Maduro, a su política económica que ha quebrado el aparato productivo nacional, reducido sustancialmente nuestras exportaciones y reforzada nuestra dependencia de las importaciones; a la política de emitir irracionalmente dinero inorgánico para cubrir el déficit fiscal, para financiar a PDVSA y otros gastos de la nación; al derroche, la ineptitud y la corrupción que han acabado con las reservas internacionales y provocado una sequía de divisas; a su política de endeudamiento interno y externo que acarrea onerosos costos en pagos de capital e intereses. Es esta política la que ha provocado la grave recesión que hoy sufre nuestra economía, desatado la inflación más alta del mundo e inundado el mercado con dinero devaluado cuyo poder de compra es casi nulo. Es esta política la que ha encarecido el precio del dólar; la que ha provocado la angustia y desesperación de nuestro pueblo frente al drama de la escasez, la carestía y la especulación, y que hoy incrementa la incertidumbre y el nerviosismo de los venezolanos frente a unas medidas que, una vez más, resultan peor remedio que la enfermedad.
Caracas, 12 de diciembre de 2016
Comité Político Nacional de Vanguardia Popular
Vanguardia Popular: Carta a la Mesa de Diálogo Nacional

Vanguardia Popular: Carta a la Mesa de Diálogo Nacional


Ciudadanos:
Representante de El Vaticano
Representantes de la UNASUR
Representantes del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela
Representantes de la Mesa de la Unidad Democrática
De su más alta consideración.

Reciban el saludo respetuoso del Comité Directivo Nacional del partido político Vanguardia Popular, en ocasión de dirigirnos formalmente a ustedes, integrantes todos de la Mesa de Diálogo Nacional, para solicitarles encarecidamente que, como parte de los esfuerzos tendentes a conformar un clima de reconciliación y entendimiento favorable a la paz de la nación, y habida cuenta de la cercanía de las celebraciones navideñas y de fin de año, se sirvan suscribir un acuerdo que le devuelva la libertad a todos los presos políticos del país, el cese de los juicios y causas judiciales motivados por reclamos políticos y/o gremiales que afectan a más de dos mil compatriotas y el retorno de los exiliados por razones similares.

Las angustiantes e indignantes vicisitudes que padece nuestro pueblo para poder procurarse el pan para su mesa, el bienestar para su familia y el progreso para sus comunidades; el extendido ambiente de malestar social y de tensiones sociales acumuladas, que a veces amenazan con conducirnos por los despeñaderos de la anarquía y la violencia; y los altos niveles de la confrontación política alcanzados en este contexto, constituyen elementos de una grave y compleja crisis general cuya profundidad testimonia la propia existencia de la Mesa de Diálogo Nacional.

La introducción de cambios urgentes frente a esta situación constituye un imperativo de las circunstancias y un clamor nacional que debe ser atendido. Ello exige un clima de unidad nacional que favorezca la posibilidad de arribar a acuerdos que permitan reorientar el rumbo del país. Dentro de esto, una medida como la que estamos solicitando interpreta el sentir nacional y representa una contribución importante a la configuración de las condiciones que hagan posible y fructífero el diálogo, el entendimiento y los acuerdos necesarios.

Sea propicia pues la ocasión de las celebraciones decembrinas para que se produzca el reencuentro de todos estos compatriotas con sus familiares y amigos, para que avancemos en la reunificación de la familia venezolana en torno a nuestros mejores propósitos como nación y como pueblo y para que la despedida del año 2016 sea la puerta de entrada a un 2017 de esperanza y de progreso.

Por el Comité Directivo Nacional de Vanguardia Popular

Rafael Venegas
C:I: 3.814.870
Secretario General