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VANGUARDIA POPULAR RECHAZA EL FRAUDE CONSTITUCIONAL DE MADURO Y TIBISAY LUCENA

VANGUARDIA POPULAR RECHAZA EL FRAUDE CONSTITUCIONAL DE MADURO Y TIBISAY LUCENA

VANGUARDIA POPULAR RECHAZA EL FRAUDE CONSTITUCIONAL DE MADURO Y TIBISAY LUCENA

En su afán por perpetuarse en el poder, contra la voluntad expresa de la inmensa mayoría nacional, el Presidente Maduro presentó ayer las bases comiciales para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente absolutamente espuria, antidemocrática e inconstitucional. La misma representa la continuidad y profundización del golpe de Estado que ha sido perpetrado por la camarilla gobernante, usurpa inaceptablemente la soberanía popular, ignora el clamor nacional que demanda en las calles un cambio urgente en la conducción y orientación de los destinos del país y amenaza con implantar el Estado corporativo y fascista que ya rechazamos los venezolanos en el referéndum que derrotó la Reforma Constitucional de 2007.

Vanguardia Popular rechaza categóricamente esta nueva maniobra, que ha sido fraguada por la cúpula de la boliburguesía con la complicidad del Consejo Nacional Electoral cuya mayoría oficialista, en el tiempo récord de apenas dos horas, le dio aval a este fraude a la Constitución y al poder constituyente originario del cual el pueblo venezolano es el único depositario, de acuerdo con el artículo 347 constitucional.

Ninguna modificación sustancial al ordenamiento jurídico venezolano, ningún cambio fundamental en la estructura del Estado o de la Constitución puede hacerse sin consultar al pueblo. El CNE está obligado a consultar al soberano si quiere o no una Constituyente, cuáles serían eventualmente sus bases comiciales y sobre las decisiones que en tal caso tome. Nada de esto se contempla en el Decreto que pretende convocar esta estafa de constituyente porque la verdad es que esta cúpula corrupta y hambreadora que desgobierna hace rato que perdió el respaldo del pueblo y, como expresó la magistrada Marisela Godoy el día de ayer, ese munúsculo grupo ya no representa al país.

Más allá de cualquier consideración de orden jurídico o constitucional, rechazamos esta maniobra por las elementales razones expresadas por la Conferencia Episcopal Venezolana: porque el pueblo no está pidiendo que se cambie la actual Constitución, lo que está reclamando es que se respete y cumpla a cabalidad y porque lo que quiere es que se resuelva el problema del hambre y el empobrecimiento generalizado; la escasez de alimentos, medicinas e insumos médicos; la inseguridad y la represión que lo están matando.

Los venezolanos no queremos cambiar la Constitución sino al gobierno que ha quebrantado el orden constitucional y democrático, que ha sumido al país en esta pavorosa crisis que hoy sufrimos y que nos condena al hambre, la miseria, la pobreza y la represión. En esa lucha el pueblo lleva ya 54 días en las calles de todos los rincones del país, en legítima rebelión popular, cívica, democrática y constitucional. En esa lucha ha ofrendado la vida de más de 60 compatriotas que han sido asesinados por los cuerpos represivos del Estado y los grupos paramilitares del oficialismo. En esa lucha ha entregado el sacrificio de centenares de heridos, detenidos, perseguidos, allanados, torturados, asfixiados por gases lacrimógenos y sometidos ilegalmente a los tribunales militares. Vanguardia Popular llama a perseverar en ese camino, convencidos de que este sacrificio no será en vano y de que su recompensa final será una gran victoria.
¡NO A LA FARSA CONSTITUYENTE CORPORATIVA Y FASCISTA!¡NO A LA DICTADURA DEL HAMBRE, LA CORRUPCIÓN Y LA REPRESIÓN!¡EL PUEBLO EN LA CALLE RECLAMA UN CAMBIO DE RUMBO!¡GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL YA!
Caracas, 24 de mayo de 2017
Comité Político nacional de
Vanguardia popular
Golfredo Dávila: ¡Ya está Pasando!

Golfredo Dávila: ¡Ya está Pasando!

Golfredo Dávila: ¡Ya está Pasando!

Lo que por mucho tiempo y por doquier la gente exclamaba “en este país algo tiene que pasar”, ya está sucediendo. La protesta ciudadana, estimulada por las políticas de hambre y entrega del régimen y por los últimos golpes de Estado asestados a la Constitución, no se hizo esperar, acelerada, además, por la represión, los asesinatos y la constituyente fascistoide que Maduro quiere imponer. 

En política, la estrategia y la táctica surgen de una correcta interpretación de la realidad, de una acuciosa identificación de las tendencias en el complejo entramado de la crisis y de la planificación de acciones con objetivos debidamente compartidos por las mayorías. Ello implica, analizar las condiciones objetivas (caos) y subjetivas (conciencia) y caracterizar el movimiento espontáneo de protesta del pueblo.

Venezuela vive un momento estelar, está llegando la hora del cambio. Para Lenin, principal estratega de la revolución rusa de 1917, una situación es revolucionaria, cuando se cumplen las siguientes premisas: 1. La conciencia de un pueblo decidido a no seguir soportando la explotación y opresión por parte del poder y en consecuencia reclama cambios y 2. Que la crisis gubernamental sea de tal magnitud, que el poder no tenga posibilidad de sostenerse, empujando a toda la sociedad a la acción política, para desalojarlo.  

Hoy, salvando, la distancia histórica e ideológica, el pueblo venezolano, está escenificando una rebelión civil, constitucional y democrática, con una participación de magnitudes nunca vistas. Entramos a una situación de cambio político radical, las mayorías tienen claridad en que el poder político es el problema principal del país y los dispositivos de oxigenación del régimen se agotaron. La crisis ha entrado en fase culminante y se avizora un desenlace. 

Reiteramos que la constituyente corporativa, última maniobra del régimen, para usurpar las facultades constituyentes que inalienablemente le pertenecen al pueblo, se le revirtió. Ellos buscan tejerse un nuevo traje a la medida de sus pretensiones totalitarias y dictatoriales, para terminar de entregar la soberanía nacional a las transnacionales, anular o disolver la Asamblea Nacional, salir de la Fiscal General, eternizarse en el poder a objeto de seguir saqueando al país, pero les está saliendo el tiro por la culata.

Frente a su estrategia, hay en curso un proceso insurreccional de nuevo cuño, el panfleto ha sido sustituido por la información al instante a través de las redes sociales; las armas del pueblo hoy son su intelecto, su fuerza extraordinaria y masiva en la protesta, el enorme coraje y espíritu combativo exhibido en las calles, el desarrollo de formas de autodefensa popular frente a la represión y su firme determinación política por no dejar la lucha hasta tanto no se logre el cambio. 

Eso no significa que el mandado está hecho, hay escollos por superar, uno de ellos es la conducción y dirección política, no se puede, por ejemplo, decidir entre jornada y jornada, lo que se va hacer al día siguiente, es clave innovar y una estrategia clara; se deben tomar medidas para frenar el foquismo y la aventura de ciertos grupos, que estimulados por la represión, se desbocan y caen en las provocaciones del gobierno, causando daños al movimiento; además, es perentorio hilvanar una línea discursiva que refleje los reclamos del pueblo y las soluciones alternativas, es decir, aunado a la convocatoria de elecciones generales, se debe colocar en la calle un programa consensuado, dirigido a resolver los graves problemas del país, la hambruna, la carestía de la vida, la escasez de medicinas, la producción nacional, la inseguridad, la corrupción, entre otros. 

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General de Vanguardia Popular en el Zulia
VANGUARDIA POPULAR ANTE LA CONSTITUYENTE CORPORATIVA DEL GOBIERNO

VANGUARDIA POPULAR ANTE LA CONSTITUYENTE CORPORATIVA DEL GOBIERNO

VANGUARDIA POPULAR ANTE LA CONSTITUYENTE CORPORATIVA DEL GOBIERNO

En respuesta a Elías Jaua

En consideración a la comunicación enviada con fecha cuatro (04) de mayo de 2017, por parte del ciudadano Elías Jaua, presidente de la Comisión Presidencial para la Asamblea Nacional Constituyente, en la que se nos invita a conocer y discutir acerca de esta iniciativa, Vanguardia Popular fija su posición en los siguientes términos:

1) El decreto formulado por el Presidente de la República en Consejo de Ministros el día 1 de mayo de 2017, a través del cual convoca a una Asamblea Nacional Constituyente, representa una más en la larga cadena de graves y sistemáticas violaciones a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que profundiza la ruptura del orden constitucional y democrático en que ha incurrido el gobierno nacional, en connivencia con el Tribunal Supremo de justicia y el Consejo Nacional Electoral, entre otras instituciones del régimen.

2) Tal decisión representa, en este contexto, la más grave violación al espíritu y letra de nuestra Carta Magna, por cuanto desconoce el principio fundamental sobre el cual se edifica todo el andamiaje republicano del país, el cual es:la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo; usurpa el poder constituyente originario cuyo depositario es el pueblo; y desnaturaliza su carácter al concebirla como una asamblea corporativa, manipulada y ventajista que, en nombre de una supuesta representación de los sectores sociales, escamotea el principio fundamental de igualdad de los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio de sus derechos políticos y el carácter universal, directo y secreto del voto.

3) En efecto, el artículo 5º constitucional establece: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público”. Del mismo modo, el artículo 347 del texto constitucional consagra lo siguiente: “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Asimismo, el artículo 348 de la Carta Magna señala: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildos, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral”.

4) De acuerdo con lo anterior, es el pueblo venezolano, en ejercicio de su soberanía y en su condición de titular del poder constituyente originario, el único facultado para convocar una Asamblea Nacional Constituyente. En este caso, el Presidente en Consejo de Ministros solo puede tomar la iniciativa de proponerla pero es ineludible consultar al pueblo, a través un referéndum, para que sea éste quien diga si está o no de acuerdo con ella y, eventualmente, apruebe o no sus bases comiciales. Eludir este procedimiento no solo es un fraude a la Constitución y un engaño a la población, sino, sobre todo, una grave usurpación de las facultades inalienables e intransferibles del pueblo.

5) También es claro que una Constituyente solo debe ser convocada para “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Cualquier otro propósito debería seguir el camino de la reforma constitucional o de la enmienda. Significa que se engaña al pueblo con esta convocatoria fraudulenta por cuanto, o no se atiene a los objetivos que justifican su convocatoria, o se pretende transformar el ordenamiento jurídico del país y redactar una nueva Constitución, porque la actual ya no le sirve a sus propósitos anti democráticos y anti nacionales, pero se oculta esta intención.

6) No menos grave es pretender conformar una Asamblea Nacional Constituyente de carácter corporativo, tal como en su momento hiciera el fundador del fascismo, Benito Mussolini. Tal despropósito es doblemente fraudulento por cuanto, por una parte, vulnera el principio de igualdad y no discriminación por razones de sexo, raza, religión, inclinación política o condición social de los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio de sus derechos políticos y, por la otra, le otorga ventaja al gobierno por cuanto escogerá el 50% de los constituyentistas entre Consejos Comunales, Comunas y otras organizaciones sociales que han sido conformadas de forma sectaria, excluyente y antidemocrática, como una prolongación del Estado y del PSUV, mientras han sido desconocidos, no legalizados o ilegalizados un conjunto de otras organizaciones sociales, sindicales y gremiales por el solo hecho de no estar controladas por el gobierno o su partido. De esta manera, el carácter universal y directo del voto queda vulnerado por una propuesta engañosa y fraudulenta.

7) En tales condiciones, su consumación constituiría una burla inaceptable a la soberanía popular y a la voluntad expresa de la inmensa mayoría nacional que, de mil formas y en reiteradas ocasiones, ha manifestado su clamor porque se produzca con urgencia un cambio en la conducción y orientación de los destinos del país.

8) El mayor despropósito y la más aberrante paradoja estriba en señalar que el objetivo principal de esta Constituyente es promover la paz a través del diálogo entre todos los sectores de la sociedad, cuando es el gobierno y sus grupos paramilitares los que han sembrado la violencia, el terror y la muerte ante el reclamo popular que denuncia la ruptura del orden constitucional y democrático y exige su restablecimiento inmediato. En efecto, pretende el gobierno desconocer que el extraordinario movimiento de protestas que se desarrolla en Venezuela desde hace ya más de un mes, es continuidad del que el año pasado reclamaba en las calles la activación de un referéndum revocatorio presidencial que fue frustrado gracias a una maniobra, igualmente fraudulenta y antidemocrática, desarrollada por tribunales de control (sin competencias en materia electoral) y el Consejo Nacional Electoral, por ordenes de Miraflores. Pretende el gobierno ocultar que este robusto movimiento, que a diario activa a millones de compatriotas en Caracas y el interior del país, emergió en respuesta a graves sentencias de un espurio Tribunal Supremo de Justicia que, a juicio de la Fiscal General de la República, y de los principales órganos de la comunidad internacional, constituyen una ruptura del orden constitucional, un quebrantamiento grave del orden constitucional y democrático del país que aún no ha sido restablecido. Y frente a este movimiento democrático y pacífico la única respuesta obtenida hasta ahora es la represión desmedida que ha dejado el doloroso saldo de más de 40 compatriotas muertos; centeneras de heridos, lesionados y asfixiados por los gases lacrimógenos; miles de detenidos y perseguidos de los cuales varias decenas están siendo sometidos inconstitucional e ilegalmente a juicios militares, en muchos casos contra el criterio de la Fiscalía.

9) Más allá de lo anterior, este gigantesco movimiento de protestas se ha convertido en catalizador del profundo malestar social que embarga a la inmensa mayoría nacional frente a la grave crisis general de toda la sociedad venezolana, especialmente frente a la grave problemática económico-social que empobrece aceleradamente a nuestro pueblo, lo somete a los rigores de la carestía y la escasez de los productos de la dieta básica y lo condena a morir de mengua en el ruleteo por los hospitales públicos.

10) Como puede evidenciarse, no es cambiar la Constitución lo que el pueblo está exigiendo, es el restablecimiento pleno de la vigencia de ella. No es cambiar la Constitución lo que el pueblo quiere, es cambiar al gobierno que se ha apartado de la Constitución, que la viola y desconoce de forma sistemática y que lo condena a la pobreza y el hambre, a la miseria y la represión, a la inseguridad, el deterioro y encarecimiento de todos los servicios públicos, mientras la cúpula gobernante saquea el erario público y entrega la soberanía nacional al capital financiero y a las trasnacionales del petróleo y la minería.

11) En atención a lo aquí señalado, Vanguardia Popular considera necesario denunciar el fraude constitucional que implica la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente en los términos definidos por el gobierno, desenmascarar su carácter engañoso y distraccionista cuyo propósito principal es atornillar en el poder a una cúpula hambreadora y corrupta que pretende seguir gobernando la nación contra la voluntad expresa de la inmensa mayoría nacional, al margen de la Constitución y Leyes de la República, con base en la manipulación y la mentira, sostenidos en el control que ejercen sobre los principales órganos del Poder Público, especialmente el TSJ y el CNE, y en el desarrollo de la coerción y la represión contra el pueblo.

12) Hacemos un llamado a mantener y profundizar el movimiento de protesta que está en la calle exigiendo la apertura de un canal humanitario para atender la emergencia nacional en materia de alimentación y medicinas, la libertad de todos los presos políticos, cese de la represión y desarme de los grupos paramilitares del oficialismo, restablecimiento de las facultades y competencias de la Asamblea Nacional y formulación de un cronograma preciso para la realización de las elecciones de gobernadores y Consejos Legislativos Estadales, las de Alcaldes y Concejales y la presidencial.

¡CONTRA LA DICTADURA DEL HAMBRE, LA MISERIA, LA CORRUPCIÓN, LA REPRESIÓN Y LA ENTREGA DE LA SOBERANÍA NACIONAL!
¡FUERA MADURO! ¡GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL YA!

Por el Comité Político Nacional de Vanguardia Popular (VP):

Rafael Venegas
C.I: 3.814.870
Secretario General
Golfredo Dávila: La Sociedad Política

Golfredo Dávila: La Sociedad Política

La Sociedad Política

Todos somos políticos, es una verdad histórica e inalterable, sin embargo, es de suma importancia destacar el elevado nivel de politización que, para bien del país, ha experimentado la sociedad como un todo. Las mayorías caminan en dirección al cambio político, no se calan las mentiras, no temen a la andanada de amenazas y chantajes, ni a la salvaje represión con alto tinte fascista que el régimen aplica.
El País ha entrado en una fase de calentamiento de calle, que por más que perdamos algunos rounds, no habrá tiempo para la desmoralización, ni para la frustración. El régimen nos asedia con el hambre, cerca los medios de comunicación y desata su furia propinándonos golpes bajos, deteniendo, hiriendo y asesinando manifestantes, pero la gente sigue para adelante. Como en toda lucha, no todos los golpes se esquivan, pero lo sorprendente es que, si nos dan uno, antes de caer al suelo, nos recuperamos, nos colocamos de pie y pasamos a la ofensiva.
Ha aprendido tanto la sociedad, que no le presta atención a la diatriba, ni a la confrontación estéril, ni a las pugnas por el protagonismo o la hegemonía política entre el liderazgo opositor. La gente ha demostrado, en eso, tener mayor claridad y madurez, su firmeza y determinación por salir del régimen, está por encima de esas distracciones; hace caso omiso a los rumores y a la contra información enviada desde el poder, cosa no asimilada aún por algunos de los llamados guerreros del teclado, que a priori se hacen eco de las mismas, descalificando a diestra y siniestra; además de desmarcarse de grupos delictuales que buscan embarrar la protesta popular con acciones inconfesables.

De todas formas, ninguna lucha por más unitaria que sea, escapa de ruidos y distorsiones y menos cuando las cosas son tan complejas, como ahora. Pero como dice la vieja consigna popular, ¡la lucha une, la unidad del pueblo vence!, de hecho, el fervor de la protesta ha coadyuvado en la superación de las debilidades que padecíamos; se ha aminorado la pugnacidad interna, comienza a gestarse el anhelado engranaje entre los sectores que desde siempre se han movilizado, con los que luchan por su sobrevivencia y los rebeldes silenciosos; así como el haber logrado la hazaña de producir un consenso en torno al objetivo principal de esta jornada. 

Todos los sectores, partidos políticos, los políticos no partidistas, los trabajadores, el movimiento estudiantil, la sociedad civil organizada, las academias, los gremios profesionales, las organizaciones comunitarias, las iglesias, los empresarios, en medio de las emociones que produce la conflictividad social y política, han venido descifrando el orden en que deben producirse los cambios; hay claridad en que la estrategia de calle no violenta, le propinará la estocada final a la dictadura; que debe producirse una transición, en medio de la cual se restablezca el hilo constitucional, se libere a los presos políticos, se le de apertura al canal humanitario y se convoque a elecciones generales. Proceso que debe servir de base para la conformación de un gobierno de unidad nacional, que a su vez tendrá la tarea de reconstruir el país, con la mirada puesta en un programa de cambio que conduzca al desarrollo y al progreso de la Nación.

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General de Vanguardia Popular en el Zulia
Legitimidad de los Partidos Políticos

Legitimidad de los Partidos Políticos

Legitimidad de los Partidos Políticos
Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Cada maniobra y cada arbitrariedad del régimen despótico deben ser rechazadas, por ello nos enfrentamos enérgicamente a la nueva estocada fraudulenta orquestada a través del CNE dirigida a proscribir a los partidos políticos. Ocasión que nos permitirá, además, colocar ante la opinión pública un debate sobre cuál es el rol de los partidos políticos en una sociedad y sobre todo en tiempos de catástrofe. 
La legitimidad o no de un partido político no depende de la calificación que realice un régimen, menos cuando éste es ilegítimo y actúa al margen de la Constitución y las leyes. Una organización es legítima desde el momento en que un grupo de hombres y mujeres deciden crearla. Un partido es una agrupación consciente y voluntaria de individuos que son, en sí mismos, seres sociales; esto es, que conviven dentro de una sociedad en un estadio dado de su evolución y desarrollo, dentro de unas circunstancias históricas y políticas determinadas nacional e internacionalmente, frente a las cuales se organiza para impulsar las transformaciones que como voluntad colectiva considera necesarias.
Un partido político no es entonces una tarjeta electoral, el que algunos se hayan encargado de desvirtuar su papel y se hayan convertido en mercaderes de la política, creando franquicias electorales que se venden al mejor postor, no desdice de los propósitos de un verdadero partido, cuyos militantes asumen la política como un apostolado de servicio a la gente y sintetizan el sentir de diversos sectores de la sociedad en función del país que anhelan construir, de tal forma que la participación electoral es sólo un componente de la lucha que un partido enarbola. 
En el caso de Vanguardia Popular, por ejemplo, nos une un programa dirigido a garantizar condiciones de existencia dignas para todos: de igualdad social, libertad y justicia, de progreso y bienestar, de soberanía y democracia. Somos un medio y somos una forma de lucha que expresa los intereses de la sociedad, convencidos que es sólo con la participación de todos, que se puede lograr la satisfacción de todas las necesidades materiales y espirituales del pueblo, su realización plena como ciudadanos y seres libres de toda forma de opresión, explotación, dependencia, alienación, iniquidades e injusticias.
La legitimidad la otorga el soberano, quien reconoce o no al partido político, bien sea por permitir su acompañamiento en sus reclamos, o cuando decide respaldarlo en sus acciones; allí se demuestra si tiene o no liderazgo, prestigio o algún nivel de influencia. Además, el Art. 67 de la Constitución nacional faculta a todos a asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección, garantía que no puede estar sujeta a las triquiñuelas de burócratas. El partido debe tener la capacidad de adecuarse a las diversas circunstancias. Hoy cuando su plan es no tener competencia electoral, debemos levantar nuestras banderas, colocarnos con más fuerza a la vanguardia de los procesos de lucha de nuestra gente y asumir un mayor compromiso por el cambio. 
Nos podrán quitar el derecho a estar en un tarjetón electoral, pero no el derecho a existir, a tener sueños, a actuar con forme lo demanda el País y su gente. La única forma de lucha democrática no es la electoral, hay infinidad de formas de lucha y organización que han de ponerse en práctica en estos tiempos aciagos para las mayorías nacionales, que sufren a diario de la pobreza, el hambre, el desprecio, el irrespeto y la burla de una cúpula corrompida y mafiosa.  
Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Robin Rodriguez: Evitemos un desenlace violento a la crisis venezolana

Robin Rodriguez: Evitemos un desenlace violento a la crisis venezolana

Robin Rodriguez: Evitemos un desenlace violento a la crisis venezolana
Robin Rodriguez
EVITEMOS UN DESENLACE VIOLENTO A LA CRISIS VENEZOLANA: Al analizar la experiencia internacional sobre el tratamiento de la amenaza de guerra entre los habitantes de un mismo país, podemos citar cómo Nelson Mandela y sus colaboradores, pese de ganar la presidencia con un 63% invitó a sus contendores políticos a unirse a su gabinete; desarrollando un Gobierno de Unidad Nacional, dónde fue nombrando como vicepresidente al que había obtenido 20% de los votos y como segundo vicepresidente al que logró el 10%; como parte de uno de los acuerdos planteados por el propio Mandela en la mesa de negociación por la paz y la reconciliación nacional. El primer vicepresidente venía de ser el presidente que antecedió a Mandela y con el cual había tenido duros enfrentamientos, al punto de acusarlo de asesino y de estar detrás de la feroz violencia desatada para evitar el desarrollo del proceso electoral donde era evidente el triunfo de Mandela y el desplazamiento del poder de un régimen represivo que negaba los derechos a la mayoría de los habitantes de ése país, por su condición de ser de raza negra.

También podemos citar la experiencia chilena; cuando en el plebiscito que se realizó el 5 de octubre de 1988, oportunidad en que la oposición le ganó al dictador Pinochet con un 54,7 % de los votos, contra un 43,01 % para la opción que respaldaba la junta militar. Motivando que en 1990 Pinochet cedió la presidencia. No obstante, conservó la jefatura de las Fuerzas Armadas hasta marzo de 1998, como parte de una salida negociada.

Son muchas las experiencias de otros países que podemos citar, donde también hubo torturas, asesinatos, presos políticos, exilio, corrupción... Pero como lo dicen los consultores políticos, JJ Rendón y el director de DATANÁLISIS Luis Vicente López; es de tonto pensar que un gobierno con tantas irregularidades como el nuestro van a dejar el poder para ser encarcelados o exterminados como suelen escribir algunos en las redes sociales. Sobre todo, cuando estamos ante un régimen con una presencia mayoritaria en los espacios de poder político y económico de militares activos y retirados, donde el PSUV es una maquinaria electoral y las bases chavistas son simples espectadores y víctimas como el resto de los venezolanos, del saqueo de las riquezas del país por parte de la cúpula CÍVICO-MILITAR que sustenta el poder.

Antes una situación tan compleja, delicada y peligrosa. La negociación política debe entrar en juego. Lamentablemente la falta de coraje político para convocar a la escogencia del que se medirá por parte de la unidad, en una elección para sustituir a Maduro, hace que en la oposición existan muchas agendas ocultas y una disputa por la postulación presidencial, que imposibilita una mayor cohesión política. Por otro lado, posiciones "radicales" que encubren la disputa antes mencionada, imposibilita una negociación con sectores de ésa CÚPULA CÍVICO-MILITAR en aras de garantizar una salida pacífica, constitucional y electoral a la grave crisis que sacude nuestra nación. Esto entre otras deficiencias que requiere de un debate sincero y sin complejos. PERO LAMENTABLEMENTE MUCHOS DIRIGENTES PREFIEREN DESCARGAR LAS CULPAS EN NUESTRO PUEBLO QUE NO SALÉ A DERROCAR EL TIRANO, CUANDO EN VERDAD ES LA FALTA DE CONEXIÓN CON LOS INTERESES  DE ÉSA POBLACIÓN LA CAUSA PARA QUE SIGA SIENDO UN  ESPECTADOR.

ROBIN RODRÍGUEZ Cel. 04148292493 @robinrodrguez
Golfredo Dávila: 17 años de derrotas

Golfredo Dávila: 17 años de derrotas

Golfredo Dávila: 17 años de derrotas
17 años llevando una cruz a cuestas no es cualquier cosa. Sin embargo los venezolanos no se doblegan, ni abandonan la pelea. Perseverar a pesar de todas las derrotas que le ha propinado el régimen, es garantía de victoria. Sin embargo no basta con ello, en esta lucha tan desigual, en la que al frente tenemos a tramposos y estrategas militares, pues hace falta mucha sagacidad, unidad de verdad, una estrategia consensuada y un programa común de convivencia.  
Las águilas tenían 17 años sin ganar el campeonato, es que cuando se tiene un buen equipo y sobre todo una buena estrategia, los resultados son positivos. Pero en nuestro caso, aparte de dejar flancos al descubierto, no coincidimos en la caracterización del régimen y no identificamos claramente sus estrategias. Sabemos que cuentan con el imperio de la violencia y las armas, que tienen al árbitro como uno de sus mejores jugadores, que estamos ante la competencia más desleal de las conocidas, aun así no logramos unirnos y se la colocamos de bombita cuando gastamos energías y tiempo peleando entre nosotros. 
En esta dura batalla entre David (el soberano) y Goliat (el régimen), la injusticia se ha impuesto y el “árbitro” le cierra los caminos al pueblo; no sólo han sido derrotas electorales, ellos ganan huyendo de las elecciones, para colmo, cuando el régimen languidece, uno de nuestros jugadores mete un autogol, bien sea por falta de pericia, por mala intención, o porque coloca el interés personal o grupal por encima del interés nacional, creando un efecto devastador. 
Además, el pueblo tal cual harakiri político, le confirió por mucho tiempo un poder supremo al caudillo, que contó con dinero a granel para hacer lo que quiso, para malgastar y regalar a otros países, sin medir consecuencias; se configuró un Estado cleptocrático, con buena parte de la riqueza se destruyó nuestra economía y nos llevó a un sistema catastrófico de vida. Más allá de eso, nos colocaron un muro, quizás peor que el visionado por Donald Trump. Es una especie de prisión, o algo similar a lo que fueron los ghettos en la Alemania Nazi, donde forzaban a la población judía a vivir en condiciones miserables.
Este régimen de igual manera, nos hace la guerra, nos agrede física y moralmente, busca bajar la autoestima de los venezolanos, de hecho ya son 3 millones de jóvenes los que han emigrado. Estamos encerrados en nuestra prisión, no porque existan barrotes, ni por el acostumbrado enfoque cuartelario de estos truhanes, sino porque se ha castrado la iniciativa ciudadana, su creatividad y capacidad para innovar. 

La guerra hiere a todos, a opositores, a los que se visten de rojo para lograr un derecho, o los que simulan cierta “irreverencia” al congraciarse con sus amos, gritan, insultan y agreden al disidente. Es la prisión de la verdad, mientras la mentira anda suelta; la supervivencia hace que cobren vida la manipulación y el chantaje. Pero haberle quitado el derecho a la alimentación y a la salud al pueblo ha sido un boomerang para el régimen, por ello inventaron el denigrante carnet de la “patria”. Acostumbrada manera tramposa y sucia de hacer campaña electoral, es algo peor que la discriminación, con ese carnet crean dos tipos de ghettos, los que tienen hambre y les siguen la corriente y los que tienen hambre y no le hacen el juego.
No podemos conformarnos con tumbar el gobierno por las redes sociales, ni confiar en aquel dicho popular “a cada cochino le llega su sábado”. Nos hace falta mayor conexión con el pueblo, hay mucho descontento pero atomizado, sin organizarse, esa debilidad se subsana promoviendo un poderoso movimiento social y político que surja desde las bases, ello implica mayores esfuerzos, habilidad política y autocrítica, para corregir y marcar el rumbo. Así se puede triunfar y demoler la cultura atrasada del populismo aberrante.
Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Ángel Oropeza: Estamos en 2003, otra vez

Ángel Oropeza: Estamos en 2003, otra vez

Ángel Oropeza: Estamos en 2003, otra vez
Angel Oropeza Z - @AngelOropeza182
No sé si es verdad aquello de que los venezolanos somos un pueblo de corta memoria, pero hay algunos hechos que parecieran confirmarlo.
Corría el año 2003. El gobierno se encontraba en su punto más bajo de acompañamiento popular. Se afirmaba que en ese momento el oficialismo era incapaz de ganar cualquier elección.
Los dirigentes de la oposición de esa época estaban convencidos de que ya el trabajo estaba hecho, y que el gobierno se hallaba casi de salida. Por lo tanto, el esfuerzo de algunos no fue tanto procurar que ello realmente se materializara, porque al fin y al cabo ya estaba caído, sino que cayera en su patio particular, y no en el de cualquier otro “hermano” de la entonces unidad opositora.
Por tanto, se descuidó el trabajo político aguas abajo, y la necesaria micropolítica, esa que se adentra puerta por puerta en las entrañas del país de verdad, dio paso a la “política” burocrática desde Caracas. La agenda social fue desplazada por la agenda de la polarización, sin reparar que se estaba cayendo justamente en el juego que al oficialismo le interesaba.
Mientras tanto, el gobierno, sabiendo de su precariedad electoral, se refugió en sus fortalezas institucionales, como el control sobre el CNE, para postergar la elección a la que se tenía que someter. Necesitaba tiempo para hacer algo. Y se diseñó entonces un excelente mecanismo de control social llamado “Misión Identidad”, se inventó un programa de asistencia llamado “Barrio Adentro”, y se aprovechó el aumento de los precios del petróleo en 2004, año en el cual finalmente aceptaron ir a elecciones, y las ganaron.
¿Qué de distinto está haciendo esa misma clase política, pero en 2017? Pues, no mucho. Hoy se refugian ya no sólo en su CNE, sino además en esa cosa disfrazada de institución llamada TSJ para postergar cualquier elección, ante la convicción de perderla de manera abrumadora. Hoy el mecanismo de control social no se llama Misión Identidad, sino “carnet de la patria”, y el programa de asistencia no es Barrio Adentro sino los “Clap”. El precio del crudo tiende a subir, con un calculado promedio anual de 50 dólares frente a 35 dólares del año pasado, lo que por supuesto no va a mejorar la economía del país, pero sí le dará mayor caja al gobierno.
¿Hay diferencias? Claro. Para empezar, Maduro no tiene el carisma que tenía el presidente de entonces. La economía marcha hoy mucho peor, y las demandas de cambio son mayores y mucho más generalizadas. Pero la estrategia que una vez les resultó es la que se está intentando aplicar, ahora frente a una eventual elección de gobernadores.

Las encuestas muestran que si tales elecciones se dieran hoy, y la oposición acude unida, pudiera hacerse hasta de 20 gobernaciones. Pero divididos, eso puede reducirse apenas a 8 o 10 estados. Además, recordemos que la mitad de la población venezolana habita en localidades con menos de 150.000 habitantes. Y allí el control político y de coacción sobre la ciudadanía para obligarla a votar a favor del gobierno es mucho mayor. Esto para quienes se burlan o todavía preguntan para qué es el carnet de la patria.
2017 se parece mucho a un remake de 2003. ¿Alguien puede garantizar que no les resultará? Ojalá, pero lo que está en juego es tan grave que no puede depender de apuestas o simples deseos. Lo cierto es que no es descartable que aquello del oficialismo caído e imposibilitado de ganar ninguna elección nos aleje de la estrategia que combina organización y direccionalidad política de la protesta popular y sectorial, debilitamiento sistemático del gobierno, y socavamiento de sus bases institucionales de apoyo, y que por errores y omisiones propias, nos estemos quejando mañana –como el viejo bolero mexicano– de lo que pudo haber sido y no fue.
Decía Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. En nuestro caso, el peligro es que la tragedia se repita igual dos veces. Todavía estamos a tiempo de evitar ese desastre. Pero para ello, la unidad es indispensable. Y quizás nunca tanto como ahora

Golfredo Dávila: El Arte de la Guerra vs. El Arte de la Democracia

Golfredo Dávila: El Arte de la Guerra vs. El Arte de la Democracia

Golfredo Dávila: El Arte de la Guerra vs. El Arte de la Democracia

Hay dos visiones confrontadas, una muy cohesionada alrededor de la violencia y según algunos autores, aderezada con los postulados de Sun Tsu expuestos en el libro “El Arte de la Guerra”, del otro lado está la mayoría que anhela el cambio y la construcción de la democracia como forma de dirimir los asuntos públicos en una sociedad, lamentablemente atomizada.

La realidad que sufrimos tiene tantos diagnósticos como formas de pensar, coincidimos en que el modus vivendi del statu quo autoritario es catástrofe económica, caos social, anarquía institucional, ineptitud y latrocinio, combinado con las perversidades del despotismo, el abuso de poder, la discriminación, la exclusión, la mentira y el irrespeto hacia los ciudadanos. También coincidimos en la necesidad de salir del régimen para cambiar el rumbo del país, el problema está en el cómo o en la táctica, allí hay un archipiélago de diferencias.

El hecho de que las redes sociales estén inundadas de todo tipo de mensajes, demuestra la avidez de participación y el descontento. Pero se cometen errores que propician el desencuentro, y es que cada quien se asume poseedor de la verdad absoluta, están los que por su candidez, difunden como ciertos los rumores disparados por el G2 cubano; los que se acoplan a las directrices de los twitteros de Miami; y los que sin querer le hacen el juego al régimen, usando el insulto y la descalificación para “aplacar” al otro.

Muchas veces es la realidad la que impone los acuerdos, ejemplo, hay consenso en la presión de calle como vía para desoxigenar la moribunda tiranía, en ello coinciden los que plantean que estas mafias no salen del poder por la vía electoral, o que no se puede seguir confrontando a los violentos con tácticas democráticas; los que proponen la no violencia activa en la calle, sistemática y creciente, hasta llegar al momento del no retorno; y quienes asumen la salida constitucional, democrática, pacífica y electoral, por ser la menos traumática.

Lo cierto es que, por los errores en la conducción y la falta de resultados positivos de esta última opción, ha crecido la frustración, la incredulidad y la incertidumbre. Pero ¡ojo! Estas fallas no pueden empujarnos a caer en el terreno en el que ellos son duchos, es decir en el militar, en el arte del engaño, el ordeno y mando y la obediencia. Por el contrario, nuestra debilidad radica en que no hemos sido eficientes en el arte de la democracia.

Ejemplo, nos ufanamos de demócratas, pero queremos imponerle a los demás la vía que según nuestro parecer es la correcta; no se trata de reivindicar el ultrademocratismo, ni mucho menos aquella falsa premisa de que los pueblos nunca se equivocan, la idea es promover mayores espacios conversacionales, para opacar el modo dictatorial, expresado en el querer que todos hagan y digan lo que uno quiere. Es preferible que entre todos tomemos una decisión así sea equivocada, a que una persona o grupo imponga a las mayorías una decisión por muy acertada que ésta sea. 

Allí está el contraste radical entre el arte de la guerra, de un régimen perverso, con lo plasmado por Humberto Maturana en su libro “La Democracia es una Obra de Arte”. No se trata de loas a los comeflores ni al pacifismo, es un llamado a democratizar la toma de decisiones, sobre todo aquellas que nos involucran a todos; así como a consensuar un proyecto común de convivencia, que suprima el modo arcaico de las relaciones del Estado y la sociedad, desterrando la vieja política, la de aquellos que al llegar a un cargo público se creen monarcas, dueños de todo y consideran al pueblo como su súbdito.

Todo proceso de ascenso de la sociedad es gradual y evolutivo; es armónico, aunque no niega el conflicto ni la diferencia; propicia el conversar para acordar y coordinar acciones; promueve la expansión de ciudadanía, el respeto y el reconocimiento del otro; co-inspira el tratarnos como iguales, sin dominios de unos sobre otros. Eso es el vivir democrático en el bien-estar.

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia
Vanguardia Popular: Con motivo del aniversario del 23 de enero de 1958

Vanguardia Popular: Con motivo del aniversario del 23 de enero de 1958

Vanguardia Popular: Con motivo del aniversario del 23 de enero de 1958
VENEZUELA RECLAMA CON URGENCIA UN CAMBIO DE RUMBO
El arribo al 59 aniversario del 23 de enero del 58 es ocasión propicia para el establecimiento de inevitables paralelismos históricos: si en aquella ocasión una amplia unidad de fuerzas sociales y políticas, de carácter popular y cívico-militar, concretada en la Junta Patriótica, dio al traste con una oprobiosa dictadura militar negadora de los derechos y libertades democráticos, profundamente corrupta y entreguista de la soberanía y las riquezas nacionales a intereses foráneos; hoy se ha instaurado un régimen igualmente oprobioso, antinacional, antipopular y antidemocrático que empobrece aceleradamente a la inmensa mayoría de nuestros compatriotas, que siembra el país de miedo e inseguridad mientras una pequeña cúpula se enriquece a costa del hambre y la miseria del pueblo y entrega a precios de gallina flaca nuestra soberanía nacional y nuestras riquezas naturales. Y que, al igual que ayer, demanda una gran Unidad Nacional para hacer posible su sustitución por un nuevo gobierno constitucional y democrático, que se convierta definitivamente en la encarnación fiel de los mejores intereses nacionales y populares.

El año 2016 cerró con una inflación cercana al 900%, una caída del Producto Interno Bruto de 23%, con la más grave escasez de productos de primera necesidad de los últimos años, con una caída en picada de nuestras reservas internacionales en medio de un déficit fiscal de alrededor de 20 puntos del PIB y una sequía de divisas que, de conjunto, han arruinado la economía nacional, han pulverizado el valor de nuestra moneda y demolido el poder adquisitivo de los sueldos y salarios. La ruina del aparato productivo nacional es el resultado directo de una política económica que ha traído carestía, especulación y escasez; desempleo y empleo precario; endeudamiento público e hipoteca de nuestras riquezas naturales y de nuestros activos en el exterior. Vivimos una fuerte contracción de la demanda social que se traduce en una grave caída del consumo, con repercusiones profundas sobre las condiciones de vida y trabajo de nuestro pueblo, sobre la situación nutricional de las nuevas generaciones y las expectativas de vida de la población en su conjunto.
Frente a esta situación el gobierno de Maduro propone la misma receta que ha engendrado la crisis: recicla el mismo equipo para conformar un gabinete de gobierno más mediocre que el anterior, continúa emitiendo dinero inorgánico y pulverizando el valor de la moneda y del salario, incrementa la presión fiscal y tributaria sobre productores y consumidores, aumenta los precios de todos los bienes y servicios, profundiza el endeudamiento público y la hipoteca de la nación y descarga el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo. Vanguardia Popular, una vez más, exige la renuncia del Presidente Maduro, la constitución de un Gobierno de Unidad Nacional y el desarrollo de un Programa de Cambio de Rumbo a fin de superar la grave crisis actual sin sacrificar al pueblo ni entregar la soberanía nacional. Entre otras medidas urgentes, proponemos:

1) Reducción drástica del gasto militar y la compra de armas
2) Renegociación de la deuda externa en función de diferir pagos y reducir su costo
3) Repatriación de los capitales fugados como producto de la corrupción.
4) Una nueva política económica orientada a reactivar el aparato productivo nacional, a satisfacer la demanda interna de bienes y servicios y a generar empleo de calidad, bien remunerado y protegido socialmente.
5) Intervención de las empresas de la CVG a fin de sanearlas administrativamente y relanzarlas productivamente
6) Reformulación integral de la política petrolera nacional, auditarla y asegurar su viabilidad productiva y financiera, sin desmedro de la nacionalización y en resguardo de la propiedad del Estado sobre PDVSA y sus filiales
7) Declarar la Emergencia Nacional en materia de salud pública, así como en el sector agroalimentario, a fin de atender la crisis humanitaria en ambos sectores y atacar de forma integral la compleja problemática que los afecta.
8) Un gran acuerdo nacional por la vida, por la paz y la convivencia social, orientado a sembrar nuevos valores asociados a la honradez, la solidaridad, el trabajo y el estudio; a combatir la impunidad y el crimen organizado; a reestructurar los cuerpos policiales y el Poder Judicial; a desarmar a la población civil y a reestructurar y humanizar el sistema carcelario nacional.
9) Libertad para todos los presos políticos y retorno de los exiliados
¡VENEZUELA RECLAMA CAMBIO DE RUMBO!¡POR UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL PARA LA DEMOCRACIA, EL PROGRESO, LA SOBERANÍA Y LA JUSTICIA SOCIAL!
Caracas, 23 de enero de 2017               
Comité Político Nacional de Vanguardia Popular