Golfredo Dávila: La ignominia del poder

Golfredo Dávila: La ignominia del poder

Se ha hecho común caracterizar al régimen como dictatorial, algunos han preferido denominarlo autoritario con vocación totalitaria, en nuestro caso hemos dicho que es despótico, militarista, con fuertes rasgos fascistas. Todos los términos se ajustan, sin embargo, ha habido momentos en estos 17 años de chavismo, donde unos conceptos han tenido más pertinencia que otros.

La actual es una coyuntura atípica, en razón de ello es el título, porque es adaptable a cualquier signo de autoritarismo. Es recomendable la lectura del libro “La Guerra Psicológica en las Dictaduras” de D. Pastor Petit, en él se describe el comportamiento de los regímenes dictatoriales, despóticos y autoritarios en el mundo, especialmente los del siglo XX. Se pueden apreciar allí algunas semejanzas y diferencias con este régimen. Ejemplos: el perfil psíquico del autócrata, que es de endeble formación intelectual, ansioso de poder y afanoso de protagonismo, carente de ética y provoca involución gubernamental y política; también hay un símil en cuanto a la manipulación psicológica, a través de la propaganda machacona y de terror, y con los privilegios que ostentan y su madeja de complicidades. En cambio, hay que reconocer que el dominio y control que ejerce la mentira, la manipulación y el engaño sobre la población, se redujo a la mínima expresión, feneció aquella habilidad, exhibida tiempos atrás, para hipnotizar incautos y conectarse con la cohorte de aduladores y fanáticos.

Hoy prevalece la ilegitimidad, el aislamiento y la ausencia de gobierno, es una dictadura en decadencia, se carece de separación de poderes, abunda la arbitrariedad y el abuso, falta de justicia y de libertades civiles, se agrede y se intimida a la gente para sugestionarla; pero perdieron el poder popular, no existe sumisión y obediencia, la gente no se cala ningún tipo de coerción, nadie se somete al déspota, al contrario la mayoría lo rechaza y le importa un comino su mandato. 

Otro logro anhelado por muchos, se esfumó la polarización política y electoral. Hoy es toda la sociedad contra un Estado voluminoso, pero inerte e incapaz; poseen el poder Ejecutivo, el TSJ, el CNE, el Ministerio Público y la cúpula militar, pero carece de pueblo; la AN le pertenece ahora a la sociedad y de seguro la mayoría de quienes componen la FA también ansían los cambios; cualquier elección en la que el gobierno acepte medirse, la pierde por paliza, al menos que sea clandestina o como las de los Consejos Comunales, donde sólo ellos participan. 

Lo expuesto se puede corroborar con la respuesta del pueblo a toda la tramoya armada contra la marcha del 1ero de septiembre. La gente dice; podrán negar el permiso, inventar otra marcha paralela escuálida, reprimir y trancar las vías para evitar la movilización, pero no tenemos miedo. La acostumbrada estrategia de guerra sucia o de guerra psicológica, se les cayó. Hoy tienen mayor peso el hambre, la pobreza y la miseria, que la voz altanera y guapetona de Diosdado, Rodríguez o Maduro. 

En esta encrucijada histórica la sociedad se impondrá sobre este ignominioso poder, más temprano que tarde le dará una lección; estos mandones sin escuchas, penden de un solo hilo, el cual es sostenido por la cúpula militar.    

Ing. Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia

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