Golfredo Dávila: La crisis y los rumores

Golfredo Dávila: La crisis y los rumores

El rumor existe desde tiempos antiguos en el mundo, se ha utilizado como estrategia comunicacional, detrás de la cual hay intereses oscuros, pudiera haber excepciones, pero sería muy extraño que un rumor tenga buenas intenciones. Lo cierto es que el rumor daña y perjudica a las personas, a instituciones e incluso al país.

La manía del rumor o el chisme, sea por razones personales, familiares o por intereses económicos o políticos es muy común en nuestro país, de allí la popular la frase “pueblo chico infierno grande”. El rumor se usa para exacerbar las emociones y sobre todo las negativas, el odio, el resentimiento y la depresión, han sido motivo de conflictos, riñas y reconcomios. A veces se usa para dar a conocer hechos o comentarios, sin corroborarlos, en algunos casos, se lanzan verdades a la opinión pública utilizando esta técnica, bien sea por temor o porque la persona o institución que lo propaga, quiere guardar su anonimato. 
El rumor se coloca en boga en las épocas de crisis política y social, recordemos los difundidos alrededor del llamado “caracazo” en febrero de 1989 y las intentonas golpistas de 1992. Se expande a mayor velocidad que las buenas noticias y se hace más fuerte mientras existan mayores canales para comunicarlos. Hoy tiene un poder infinito, porque existe internet y las redes sociales, que son usadas hasta la saciedad para propagarlos, crean una realidad virtual mal intencionada, escenarios artificiales, que buscan promover acciones irracionales y espontáneas.
El rumor es inmoral y antiético, hoy se abusa de este instrumento y no contamos con mecanismos para evitarlos, sólo se puede controlar con la actitud del receptor, omitiéndolo y no haciéndose eco del mismo. Con estos mensajes soeces, inocuos y falsos se inundan las redes sociales para hacer política con la antipolítica, se ubican en lo que la gente quiere oír para crear falsas expectativas, ilusiones o alegría de tísicos, alimentando en consecuencia el escepticismo y la  frustración. 

Muchas de las veces son producto de mentes macabras, hay laboratorios de guerra sucia para desalentar y desmoralizar, se lanzan para agarrar incautos, este ha sido un gobierno con una enorme capacidad para mentir y para echar andar rumores, con el objetivo de desviar la atención o distraer a la opinión pública, sus maestros del G2 cubano han sido exitosos en dicha técnica. Ejemplo lo ocurrido en tiempos de guarimba, cuando se decía que Maduro tenía preparada la renuncia y que en los próximos días lo anunciaría al país o aquel llamado a paro general, de cuya convocatoria nadie se responsabilizó. Toda información debería ser verificada antes de darle rienda suelta.
Hoy en medio de la expectativa por consensuar un mecanismo para salir de este régimen, comenzó a correr de nuevo el rumor que Maduro ya firmó su renuncia y abundan en detalles para hacerlo creíble; que los militares ya decidieron dar un golpe de Estado, al punto que se habla de los personajes que estarían en la junta de gobierno; uno muy común es “los militares solo esperan el pronunciamiento del pueblo en la calle para ellos actuar”. Aunque cualquier cosa puede ocurrir, en medio de esta grave crisis, lo que señala el sentido común y la opinión de la gente, es que se apuesta al cambio de gobierno, pero por vías pacíficas, electorales y democráticas, no porque no existan otros caminos, sino porque la legitimidad conquistada por las mayorías genera mayor estabilidad que un cambio impuesto por cúpulas.
Golfredo Dávila, Secretario General Vanguardia Popular Zulia

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