Venezuela: La ruina y bancarrota del siglo XXI

Venezuela: La ruina y bancarrota del siglo XXI

El populismo militarizado bolivariano llega a su etapa final. El Estado militar-forajido instaurado a lo largo de estos 16 años por el tte coronel y su mafia milico-civilista se aproxima a su final tras haber logrado un “milagro económico”: quebrar al país petrolero que dispone de las mayores reservas comprobadas y certificadas de combustibles fósiles en el mundo.
En 16 años en el poder el fachochavismo despilfarró los ingentes ingresos provenientes de la renta petrolera. El país esta hoy en la bancarrota. Las finanzas del país hacen agua, las Reservas Internacionales Líquidas están en una situación muy critica, su monto es cercano a los $277 millones, cifras que solo alcanzan para tres días de importaciones y las reservas internacionales han caído a $15.443 millones, su nivel más bajo en los últimos 12 años. Los precios del petróleo siguen deprimidos (West Texas se cotiza a $50 el barril), y sin esperanzas de una recuperación a corto plazo. Todo ello con el agravante de que la nación tiene la obligación de pagar casi $6.000 millones de deuda externa en los próximos meses producto de un endeudamiento irresponsable.
A fin de palear la crisis, el régimen sacrifica a PDVSA al vender las facturas de los países de Petrocaribe (Jamaica, República Dominicana, etc.) con grandes descuentos, endeuda a la filial Citgo en EE.UU., y vende parte del oro depositado en las bóvedas del Banco Central de Venezuela. Hay que recordar que en abril de este año, con una parte de la reserva en oro, el Banco Central de Venezuela realizó un “trueque” a cambio de unos 1.000 millones de dólares en efectivo, a través de Citibank. Igualmente, el régimen ha recurrido a la profundización de la desnacionalización petrolera mediante la creación de nuevas empresas mixtas y endeudamientos, como el recientemente firmado con la imperial China por $5.000 millones y a la “entrega de territorios” donde hay reservas petroleras en calidad de garantía a los países prestamistas. Presenciamos la hipoteca y ruina del siglo XXI.

Contrariamente a la sarta de mentiras propaladas por el régimen y sus plumíferos, en torno a la superación del modelo rentista, la realidad es otra, se ha maximizado el rentismo: 96-98% de los dólares que le ingresan al país provienen por concepto de comercialización del petróleo. Tras la destrucción del aparato productivo nacional, ahora el país es más dependiente que nunca del petróleo, así el país importó bienes por el orden de los $55.000 millones durante el año 2014.
Lamentablemente esa fabulosa masa de dinero proveniente de la renta petrolera ha sido malbaratada. Tanto el ya fallecido dicharachero de Sabaneta, como su sucesor Maduro han usado eso recursos en la compra de lealtades de gobiernos extranjeros, en un gasto militar demencial, y en el uso del petróleo como herramienta de dominación política. Igualmente, en financiar mecanismos de control social como las misiones, imponer una política de puertos, y auspiciar una corrupción galopante e impune. Las consecuencias de este despilfarro sin precedentes han sido nefastas y están a la vista: insuficientes reservas internacionales, fuerte déficit fiscal (14%), devaluación sostenida de la moneda, inflación desbordada la cual se estima alcance 170% al cierre de 2015, acentuada escasez de productos básicos, aumento del desempleo (17%) y de la economía informal (buhoneros-bachaqueros) la cual alcanza la espantosa cifra del 62%, agravamiento de la crisis educativa y médico-asistencial, así como un incremento de los índices de pobreza y desnutrición. En resumen la destrucción del país.
La falaz excusa que ha venido utilizando el régimen de que la crisis es producto de una guerra económica declarada por la burguesía nacional en combinación con el imperio, ya no convence ni a los propios chavistas. Los costuras de la magnitud del colapso económico ya no pueden ser disimuladas y mucho menos ocultadas. La triste realidad es que el régimen no tiene los recursos económicos suficientes para afrontar la crisis ni tampoco un plan viable para superar el colapso económico en que ha sumido al país.
Ante este descomunal fracaso económico-social, así como el creciente descontento popular (protestas y saqueos) a la pandilla de Maduro y su corrupto generalato solo le queda una mayor represión y militarización del país. Ejemplo de ello ha sido la puesta en marcha de las Operaciones Libertad del Pueblo, acciones que se enmarcan en un verdadero terrorismo de Estado, donde se violan los derechos humanos de miles de venezolanos, bajo el pretexto de garantizar la seguridad ciudadana.
Hoy el fachochavismo es un fantasma que deambula en el escenario político carente de liderazgo, de narrativa, de apoyo popular y sin recursos económicos para seguir sembrando fantasiosas esperanzas y ejerciendo control social. La impronta de la crisis terminal del chavismo como alternativa de poder se divisa en el horizonte. Ya no hay salidas.


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